Power Horse Stadium ambiente: el corazón rojiblanco late a 21.350 decibeles
Desde su inauguración en 2004 hasta hoy, el estadio almeriense es mucho más que un campo. Es donde la magia ocurre, donde las indálicas hacemos historia cada sábado.
29 de agosto de 2026
Hay lugares que simplemente te envuelven. El Power Horse Stadium ambiente es uno de esos espacios donde sientes que eres parte de algo mayor que tú misma. Inaugurado el 31 de julio de 2004 para los XV Juegos Mediterráneos, este estadio fue construido con un costo de alrededor de 21 millones de euros financiados por el Ayuntamiento de Almería. No fue casualidad. Fue propósito. Fue visión.
Desde entonces, cada sábado que el UD Almería juega en casa, algo especial ocurre en esas gradas. Y sí, hay historias que las indálicas no contamos en redes, historias que viven en el aire, en los susurros de vestuarios, en las conversaciones que se tejen entre nosotras cuando el árbitro pita y el equipo entra a calentar.
Un templo de 21.350 almas
La capacidad fue expandida de 15.000 a 21.350 espectadores tras la promoción del Almería a La Liga. Eso no es un número cualquiera. Son 21.350 razones para que cuando nuestro equipo toca ese césped en casa, sienta el peso del amor rojiblanco en cada paso. Es imposible jugar sin sentir eso.
Historias que viven en el vestuario
Ahí es donde empieza el verdadero Power Horse Stadium ambiente. En ese vestuario donde García Pimienta motiva a sus 49 jugadores, donde Andrés Fernández se prepara mentalmente, donde Léo Baptistão visualiza sus goles, donde Gui Guedes traza las estrategias en la pizarra con ese acento que no es español pero que ya suena almeriense.
Dicen (y nosotras lo sabemos por las amigas que tienen primos que trabajan en el estadio) que ese vestuario respirará distinto cada sábado. Que hay días en los que entra el equipo y el ambiente está tan cargado de electricidad que parece que el aire pesa. Que hay viernes de entrenamiento donde la plantilla actual, con toda su diversidad (el 35% internacional), encuentra la comunión en algo tan simple como rodar un balón.
Más allá de los 90 minutos
El estadio no solo es fútbol. Ubicado a 2 kilómetros de la estación de ferrocarril principal, accesible mediante la línea 7 de autobús, es además un hito cultural que regularmente acoge conciertos, festivales locales, programas educativos e iniciativas de divulgación. Eso significa que es nuestro. No es propiedad de los corporativos; es propiedad de Almería.
Es donde hemos visto llorar a jugadores, donde hemos gritado goles que nos han sacado lágrimas de alegría. Es donde las indálicas nos hemos reconocido entre desconocidas y hemos descubierto que llevamos la misma sangre rojiblanca en las venas.
El poder silencioso
Hay algo que los forasteros no entienden del Power Horse Stadium ambiente: no es solo el ruido. Es la compresión del aire cuando 21.350 personas respiran al unísono. Es la forma en que un lance en el campo de 90 metros puede cambiar el ánimo de una provincia entera. Es que los jugadores lo sienten, claro que lo sienten.
Al margen del patrocinio (Power Horse Energy Drinks GmbH lo nombró así el 11 de agosto de 2022 hasta el 7 de agosto de 2024, pasando luego a ser UD Almería Stadium), el estadio sigue siendo lo mismo: la casa donde nuestro equipo pelea por nosotras, y donde nosotras peleamos por él.
Lo que no se dice, pero se siente
En el vestuario, en los pasillos, en las gradas, en los bares alrededor, en las conversaciones de las madres de los jugadores que vemos pasar por las cafeterías cercanas... existe un hilo invisible que une todo esto. Es el Power Horse Stadium ambiente, es la energía que hace que un equipo de 49 jugadores diferentes se vuelva uno solo.
Es donde las indálicas vamos a muerte con lo nuestro. Y no nos cansa porque sabemos que cada sábado, en ese estadio, estamos escribiendo historia.
El fútbol es puro entretenimiento, pero se disfruta el doble cuando hay algo más en juego.
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