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chismes de los vestuarios

El Power Horse despierta: así vive el vestuario el ambiente que genera la afición indálica

No es solo un estadio. El Power Horse es un personaje más en esta historia. Cómo el ambiente que genera la afición almeriense llena los pasillos y el corazón de un equipo que está despertando.

18 de agosto de 2026

El Power Horse despierta: así vive el vestuario el ambiente que genera la afición indálica

Hay un momento en todo vestuario, justo antes de saltar al campo, donde todo se detiene. Los futbolistas se miran, escuchan el ruido que viene de afuera, sienten cómo tiembla el estadio. En el Power Horse, ese momento es especial. Porque cuando las indálicas se despiertan, el estadio completo respira diferente.

Desde hace años, el Power Horse Stadium ambiente no es solo físico: es energía. Es esa cosa intangible que hace que jugadores que vienen de otros lugares se den cuenta de que están en algo diferente. Y tras el 3-0 al Eldense, en los pasillos se siente más que nunca.

Cuando la provincia grita, el equipo escucha

Almería no tiene el peso mediático de otros places. Punto. No salimos en cada portada, no nos llenan las cámaras de televisión cada semana. Pero eso que parece una debilidad aquí se convierte en fortaleza bruta. Cuando 15.000-17.000 almerienses llenan el Power Horse, cuando la afición canta, cuando tu gente te respalda... eso es real. Eso pesa.

En el vestuario, García Pimienta y su cuerpo técnico lo saben. El Power Horse Stadium ambiente no es una ventaja que se pueda simular en entrenamientos. Es algo que se siente solo cuando bajas del autocar, cuando caminas por esos pasillos de la casa, cuando escuchas el bullicio que viene de las gradas.

Los nuevos fichajes, gente como Cipenga, Bonini, Dzodic, llegan a un ambiente donde notan: aquí no se juega por dinero. Aquí se juega por provincia, por gente, por eso intangible que es tener a tu comunidad empujándote cada 90 minutos.

Los pasillos hablan

Es un chisme de vestuario, pero uno que corroboran todos los que han pasado por aquí: el Power Horse te cambia. No es broma. Jugadores que quizá en otro lugar se perderían entre la multitud de mediocres, aquí brillan porque sienten que cada jugada, cada gesto, importa.

Después del 3-0, en los pasillos la sensación es de euforia contenida. No es algarabía insensata: es la de un equipo que sabe que acaba de mandar un mensaje. Y el estadio fue parte de ese mensaje. Las indálicas, que llevaban esperando un proyecto así, dieron todo lo que tenían. Y el equipo respondió.

El ambiente generado en el Power Horse el sábado no es algo que se olvide fácil. Es de esos momentos que los nuevos jugadores comentarán en verano cuando coman con sus amigos: "Es que allí, en Almería, la gente te quiere de verdad".

Ese "no sé qué" que te hace diferente

Cada estadio tiene su atmósfera. Algunos son acogedores, otros fríos, otros ruidosos. El Power Horse tiene ese toque muy almeriense: es acogedor pero intenso. Tranquilo en términos de infraestructura (las gradas, el ambiente ordenado) pero fiero cuando el equipo lo necesita.

Y es que el Power Horse Stadium ambiente también es historia. Sabe de Juegos Mediterráneos, sabe de noches memorables, sabe de gente que viene desde Tabernas, desde La Unión, desde pueblos pequeños con mucho orgullo. Ese patrimonio lo siente el equipo cada vez que sale a jugar.

García Pimienta llegó, vio el potencial en el equipo pero también en el entorno. Eso es lo que los analistas no ven en las estadísticas: que en el fútbol, el ambiente local cuenta. La provincia cuenta. Tu gente cuenta.

Y cuando todo eso se alinea, como está pasando ahora, pasa lo que vimos el sábado: un equipo que avasalla, una afición que disfruta, un estadio que tiembla de felicidad.

El fútbol es puro entretenimiento, pero se disfruta el doble cuando hay algo más en juego.

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