El ambiente del Power Horse Stadium: cuando el estadio respira con nosotras
Después del partido, el Power Horse Stadium sigue vibrando. Te contamos cómo ese lugar se convierte en el corazón de Almería cada domingo.
17 de octubre de 2026
¿Qué es lo que hace que el Power Horse Stadium tenga ese ambiente que te eriza la piel?
Indálica, si no has sentido la onda que recorre el Power Horse Stadium cuando el equipo sale al campo, no sabes lo que es el fútbol. No es solo un estadio. Es un organismo vivo que respira con 17.400 personas adentro, y todas ellas son cómplices de algo más grande que un partido.
El Power Horse Stadium fue rebautizado en 2022 como parte de un acuerdo de patrocinio, pero para nosotras sigue siendo lo mismo: nuestra casa. Cuando entras por esas puertas, dejas afuera la rutina, el trabajo, las preocupaciones. Dejas afuera todo lo que no sea rojo y blanco.
Mira, después del partido, cuando sale el equipo del campo, el ambiente que genera el Power Horse Stadium no desaparece de la nada. Se queda en las gradas, en los pasillos, en el bar de abajo donde todavía está la gente comentando cada jugada. Es ese momento donde la química entre equipo y afición es pura, sin filtros.
¿Qué hace que el Power Horse Stadium sea diferente?
No vamos a fingir que es el Bernabéu ni el Camp Nou. Pero eso es precisamente lo que lo hace especial. El Power Horse Stadium tiene una capacidad de 17.400 personas, y eso significa que cada voz cuenta. Cuando cantas, se oye. Cuando gritas, te oyen. No hay ruido mediático que te eclipse, no hay focos de televisión que distraigan al equipo. Hay puro corazón.
Inaugurado para los Juegos Mediterráneos del 2005, el Power Horse Stadium se construyó como un espacio moderno, pero lo importante es cómo nosotras lo hemos convertido en leyenda. En cada rincón de las gradas hay historias. En cada asiento hay gente que ha sacrificado algo para estar ahí.
Cuando termina un partido en el Power Horse Stadium, el ambiente que se genera es pura catarsis. Si hemos ganado, la gente salta, grita, abraza a desconocidos como si fueran familia. Si hemos perdido, hay rabia, sí, pero también hay esperanza. Porque en el Almería no renunciamos. En el Power Horse Stadium no renunciamos.
La atmósfera que está en reforma
Este año, el Power Horse Stadium está en fase II de remodelación. Se están mejorando las gradas detrás de las porterías, y eso que puede parecer un detalle arquitectónico es en realidad crucial: eso significa que cuando Sergio Arribas mete gol, esa gente que está detrás de la portería lo va a vibrar de forma diferente. Más cerca, más íntimo, más nuestro.
El ambiente del Power Horse Stadium es también eso: un estadio que se adapta, que crece, que entiende que necesita mejorar para darnos más. Porque nosotras somos exigentes, pero es un exigencia de amor. Queremos que nuestro equipo tenga lo mejor. Y si el estadio tiene que reformarse para que eso sea posible, que se reforme.
Después del silbato final
Cuando se va la gente del Power Horse Stadium después de que el árbitro señale el final, queda algo flotando. Queda esa sensación de haber sido parte de algo. De haber aportado tu grano de arena a que once tíos se dejen la piel en el campo por un escudo.
El ambiente del Power Horse Stadium no es generado por la infraestructura. Es generado por nosotras. Por cada indálica que llega con su bufanda, su fe, su esperanza. Por cada fila que canta, cada mano que se levanta, cada lágrima que se derrama cuando metemos gol en el minuto 94.
Eso es lo que hace que volvamos. Porque el Power Horse Stadium no es solo un lugar donde se juega fútbol. Es el lugar donde Almería se siente como uno.
El fútbol es puro entretenimiento, pero se disfruta el doble cuando hay algo más en juego.
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